Bienvenidos Welcome 欢迎

experiencias y comentarios sobre un traductor iniciado

miércoles, 27 de enero de 2010

La iniciación

Como muchas cosas en la vida, la traducción no llego a mí como algo espontáneo, mas bien, creo que fue tan solo la continuación de esas pasiones inocentes que nos atrapan desde pequeños. Cuando era niño, gran parte de las historias de los libros me absorbían por completo, estaba inmerso en el espacio, los olores, lo verde, lo natural y lo fantasioso. Existía tras estas cosas una conformación metafísica muy personal que superaba con creces las condiciones de la realidad; dos mundos existían en ese tiempo, pero sólo uno era secreto, vedado y tranquilo. Sin embargo, nada había en él que fuera reflexivo o categórico, yo era solamente un observador silencioso de las ranas hablantes y los castillos, seguía con la emoción palpitante la aventura.

Con el tiempo, nuevos valores abrieron sus puertas, nuevos viajes. Esta vez, en cambio, fueron viajes en la tierra, el cielo más bien. Las estrellas y lo vasto del azul nocturno exhalaban un profundo respeto a lo presente, a la forma absoluta del universo. Los libros en este tiempo se confundían con mis juegos de pubertad, o, de alguna manera los acompañaban. Pequeñas travesías por los bosques, playas y acantilados fueron nutriendo sueños sin saberlo, recuerdo los momentos en que cumplía subconscientemente el papel originario.

Luego vino el tiempo dialéctico. A estas alturas, fui arrancado de la antigua realidad y lo mundanal de la vida adquirió el rol preponderante. La filosofía, política, religión y demases establecieron directrices que seguir, el cuestionamiento a lo establecido fue mi principio y el razonamiento lógico y científico mi ideal de práctica cotidiana.

En todas estas épocas, sin embargo, me acompañaron las palabras. Muchas de ellas venían dañadas, averiadas en sus partes más fundamentales. Gran parte de ellas no eran mías, de hecho, sólo algunas me pertenecían por legítimo derecho, y todo esto fue así hasta que encontré la fuente. En ella brotaban interminables las palabras, las ideas, las personas, pero, por sobre todo, fluían inexorables el movimiento y la corriente: la misma dinámica que motiva el presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario